martes, 2 de julio de 2013

SEXO EN OVIEDO...CAPÍTULO 8: BÉSAME, BÉSAME MUCHO

En toda nuestra vida, damos y recibimos miles de millones de besos.
De algunos somos conscientes y le damos la importancia que se merecen, otros sin embargo,los damos o recibimos mecánicamente.
Los besos son los grandes olvidados en las relaciones.
Hay besos buenos, y malos, los hay que dejan huella y los que pasan desapercibidos,los hay pasionales,hay besos cálidos,hay besos dulces, los hay corteses,los hay de gnomos, de mariposa, hay besos que damos con los ojos y hay veces que besamos sin besar, los hay que no querriamos que terminaran nunca y hay besos que no debieron empezar.
Cada uno le damos una valoración especial (y personal) a los besos.
Además,¿os habeís dado cuenta de que todas las culturas besan?, dá igual que sea uno, dos o tres besos, que sean con los labios o con la nariz,pero en todas parte existe éste pequeño contacto que nos acerca.
Hay personas para las que los besos son el principio de una relación sexual,sin más,es el preámbulo favorito y el que no puede faltar.
Los hay para quien son tan íntimos,tanto o más que una relación sexual, que sólo los dán en contadas ocasiones.
Hay personas que los regalan porque no les dá el valor que se merecen.
Y hay personas que los buscan, los desean, los necesitan ,y no pueden vivir sin ellos.
Todo comienza con un beso.
En las relaciones personales (ya sean sentimentales,amistosas,o de trabajo) todo comienza con un beso.
Cuando conocemos a una persona lo primero que le damos son dos besos.
Se los plantamos en la cara mucho antes de saber, incluso, cual es su nombre.
Cuando volvemos de un viaje, lo primero que hacen las personas que nos han estado esperando, es darnos un achuchón (para cerciorarse de que estamos vivos) y un besazo tan fuerte que nos desgarran las muelas del juicio.
Incluso nuestros enemigos son capaces de besarnos después de una traición.
(Dicen las malas lenguas que Júdas besaba de vicio)
Es decir, los besos son el primer contacto que tenemos los unos de los otros.
Nuestros besos son como el olfateo de los perros, con ellos nuestra mente va recogiendo información sobre la persona besada para luego ser procesada (tanto la información como la persona).
Tengo que reconocer que me encanta besar, y soy una de ésas personas que no les dá demasiado valor a los besos.
Los regalo siempre que se me presenta la ocasión y no los practico lo suficiente con las personas que quiero.
Me apasionan los buenos besos y me engancho con gran facilidad a ellos.
La única pega esque no los encuentro en todas las ocasiones que me gustaría.
Y no es porque nos los busque.
Un buen beso hace que se me ericen los vellos y que pierda la capacidad de pensar.
Me transporta a otras dimensiones y me dejo llevar por él como si me fuera la vida en ello.
Si nos preguntaran si somos buenos besadores, la mayoría de nosotros contestaría sin dudarlo que sí,pero ,recodemos,que practicando podemos ser mucho mejores.
Jess

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